En este texto hago una pequeña reflexión sobre la guerra, esperando le agrade a alguna persona, cualquier opinión diferente esta invitad@ a compartir en los comentarios.
A
lo largo de la vida humana lo inevitable, o eso se cree, es el hecho de la
guerra, ya sea como negocio, necesidad o reconocimiento de otras naciones ante una
supuesta superioridad, de cualquier manera el hacer la guerra está en la
naturaleza del ser humano, pero al leer los libros me sorprendí que existen
culturas que no conocen tal hecho y que la guerra es incomprendida, en todo
caso, ante tal situación es un enfoque diferente y hace pensar que la guerra no
forma parte de la naturaleza humana, la violencia si lo es, así como el
surgimiento de la competencia.
Un
libro como La psicología de la guerra me ha mostrado un parama que, aun que ya
había contemplado, no me había percatado de la magnitud y severidad con la que
se ha podido enganchar y manipular a enormes cantidades desproporcionales de gente,
“ellos son los malos y nosotros somos los buenos” por eso la gente se siente
bien creyendo que mata a los malos, eliminando el mal que amenaza a la nación,
a la familia y la paz, es así que una serie de matanzas se han dado a lo largo
de la historia.
Muchos
de los más grandes engaños, ilusiones y mentiras de la historia están basadas
en una serie de conceptos inexistentes, de estos engaños se habla en libros
como la psicología de la guerra y Sin novedad en el frente, el ejemplo de un
engaño es el caso del nacionalismo utilizado para defender un pedazo de tierra,
la libertad, la familia, el futuro por un mejor mañana, etc... para que la
gente valla a la guerra para simplemente matar a otro ser humano, hay una parte
del primer libro que mencioné donde se le pregunta a una mujer como estaba
ahora que había terminado la guerra, la mujer respondió que estaba feliz, pero
que se sentía mejor antes, es decir, durante la guerra porque a pesar de los
temores, sentía una gran unión y ahora todo había vuelto a la normalidad, en lo
personal no puedo evitar pensar que le preguntaron a una mujer realmente ignorante, ya
pareciera que ella no perdió a ningún familiar, es como decir que ha pasado ese
espíritu navideño y ahora todo está normal, no, eso me pareció tremendo, pero
como menciona el autor, es diferencia de realidades y la realidad donde esta
mujer era una guerra mítica y por lo tanto miraba a los soldados como héroes
que luchaban contra el mal (un mal que en realidad no era de ningún lado)
Es
interesante lo que nos habla el autor en La
psicología de la guerra sobre las diferentes realidades que se viven en
tiempos de guerra el de misticismo y el sensorial, donde para USA fue místico
en la primera y segunda guerra mundial y fue sensorial en Vietnam, es aquí
donde se comprende mejor aún el horror de la guerra por parte de los
estadounidenses.
Quiero
mencionar también sobre los sucesos dados al leer Sin novedad en el frente, es una novela que me agrado mucho y me
provoco nudos en la garganta, donde un joven alemán narra sus vivencias y se
percata en muchas de sus reflexiones sobre la inutilidad de la guerra y el cómo
es ilógico el tener como enemigos a seres humanos que en realidad no te han
hecho nada y que se deben de matar por una simple orden, “Una orden ha convertido
a estas sombras tranquilas en enemigos nuestros; otra orden podría convertirles
en nuestros amigos”[1]
El
personaje principal te sumerge en su experiencia contándonos como se dan los hechos
al estar en el frente, es impresionante como un joven de veinte años se
considera ya un viejo y se entristece al ver a los jóvenes reclutas (de entre
diecisiete y veinte años) porque al no tener experiencia mueren inmediatamente
cuando pisan el frente, creo que el libro si debió ganar el premio nobel, el
problema fue que no convenía saber que los alemanes tenían sentimientos como
cualquier otro ser humano. “¡Ay, madre, madre! Levantémonos y huyamos, huyamos
hacia el pasado, hasta que no hallemos nada de toda esta miseria. Hacia el pasado,
hacia la época en que estábamos solos los dos, madre.”[2]
Suplica en su mente el joven al despedirse de su madre.
Al
final es cuestión de palabras y estos movimientos, principalmente la guerra, termina
por eliminar a mucha gente, es un desgasto y destrucción inútil, son seres humanos eliminando sus iguales, quienes
tienen las mismas penas, el mismo hambre, las mismas desdichas, las
preocupaciones de sus familias y todo termina siendo un caos en la conciencia
de miles de soldados que creían ser héroes.
Tal
vez mis actuales ejemplos sobre los estudiantes y sus marchas no se iguala para
nada en las guerras, pero sí en que cada estudiante que desaparece, cada
persona que es removida de sus derechos son familias que sufren y se mantienen
penas que persisten como enfermedad, pobreza y hambre cuando la alta sociedad
no sufre ni parece tener humanidad, así como tampoco sensibilidad.
“Estoy
muy triste. Es imposible que Kat —mi amigo Kat, el de los hombros caídos y el bigotito
suave; Kat, al que conozco de forma muy distinta que a los demás hombres, Kat,
con el que he vivido estos años—, es imposible que él y yo no volvamos a vernos
jamás.”[3]
[1] Remarque,
Erich María, 1898-1970. Sin novedad en el frente: etiología y cronología de la
Primera Guerra Mundial, tr. Eduardo Foertsch y Benjamín Jarnés. México: Porrúa:
CONACULTA, 2012. P. 102
[2] Ibíd.
Remarque. P. 97
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